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24.06.2014 19:39

"Si pensamos en el tarot y en el mito universal del camino del héroe ambos tienen algo en comun: su esquema conduce a la evolucion de la conciencia. El tarot, a través de sus veintidos propuestas energéticas y de los arquetipos que simboliza, el camino del héroe por medio de las distintas etapas que eventualmente llevan al individuo al encuentro con su ser, su self, o sí mismo.

Según Sallie Nichols en su libro "Jung y el Tarot" podríamos ordenar al tarot en tres secuencias que en realidad son tres etapas, tres niveles de conciencia con sus consecuentes obstáculos y situaciones a experimentar.

El primer nivel estaría comprendido entre El Loco y El Carro. El camino del tarot se inicia con El Loco, el representa al caos primigenio que describen los mitos cosmogónicos. De la nada surge el todo. Es el universo en expansión, la multiplicidad de oportunidades. Sin embargo, es necesario que esta energía dispersa encuentre un cauce, y lo "no manifestado" su envase, su vehículo. El Mago va a ser el encargado de realizar esa tarea. Desde el punto de vista mitológico podríamos asociar a El Mago con el primer dios que surge de la nada y "ordena" con su poder mental la creacion. El se relaciona con el poder de la mente y la capacidad para unir cielo y tierra, para manifestar en la materia aquello que fue pensado en otra dimensión. Luego vamos a encontrarnos con La Sacerdotisa, la intuición, Budhi, la Gran Madre Universal que viene a complementar la tarea de El Mago. A continuación, La Emperatriz, la Madre Terrenal que va a hacer pareja con El Emperador, el Padre Terrenal. Luego el Hierofante, el guía, el maestro, el representante de Dios en la tierra. Si lo comparáramos con el camino del héroe esta etapa se correspondería con la etapa de instrucción o educación del héroe. En los mitos el joven héroe vive rodeado de los suyos, guiado por algún maestro espiritual. Crece sin conocer a su padre, aunque en su fuero interno intuye que es un ser especial, semi-divino, en definitiva presiente que su verdadero padre es un dios. Esta hilera de arcanos representa a los arquetipos en su estao más puro, no está todavia allí la huella del drama humano. Esto recién se podrá apreciar en el arcano "Los Enamorados" o como prefiero llamarlo "El Joven Enamorado". Aquí se plantea un problema, una decisión a tomar, un camino a elegir. Surge la dualidad. El lo que J. Campbell en su libro "El héroe de las mil caras" denomina "el llamado del héroe a la aventura" Cupido dirigiendo su flecha es el alma del héroe marcando el camino a seguir, es el momento de dejar la comunidad, lo cómodo, lo seguro, en definitiva el mundo de la "madre" lo regresivo y salir en busca de su destino solar. En el arcano de El Carro ya la decisión fue tomada y el héroe se lanzo a la aventura. Termina así la primera etapa del camino y comienza una nueva. El Carro marca entonces ese pasaje.

La segunda hilera está comprendida entre La Justicia y la Templanza, será el momento de las pruebas, el tiempo en que el héroe deberá enfrentarse a sus "ogros y dragones", sus miedos, los aspectos regresivos de su psiquis, su propia "sombra". En esta etapa vivirá una "iniciación", deberá morir para luego resucitar a un nuevo estado de conciencia.

En la ultima hilera (incluye a El Diablo y concluye con El Mundo) el héroe deberá integrar definitivamente sus aspectos oscuros. Se pone en juego aquí la última gran prueba. Es lo que Campbell llama cruce final, el regreso del héroe, el momento en que puede perderse todo lo ganado hasta el momento: la conciencia dle héroe, su razon. El puede sucumbir en su tarea, caer en la locura, o simplemente no desear regresar. Ese estado de conciencia esta representado en el tarot por La Luna. Una vez superado ese trance el héroe se ilumina, y asi regresa transformado a su comunidad para devolver sus dones. Los últimos tres arcanos reflejan esta etapa final: El Sol: el triunfo de la luz sobre la oscuridad, El Juicio: la resurreción, El Mundo: el acceso al self, la plenitud total.

24.06.2014 19:36

Mandala significa círculo en sánscrito. Esta palabra es también conocida como rueda y totalidad. Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente. También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.

Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mandala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.

Los mandalas también son definidos como un diagrama cosmológico que puede ser utilizado para la meditación. Consiste en una serie de formas geométricas concéntricas organizadas en diversos niveles visuales. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos.

Estas figuras pueden ser creadas en forma bidimensional o tridimensional. Por ejemplo, en la India hay un gran número de templos realizados en forma de mandalas. Los diseños son muy variados, pero mantienen características similares: un centro y puntos cardinales contenido en círculos y dispuestos con cierta simetría.

Según la Psicología, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.

El trabajo de meditación con mandalas puede consistir en la observación o el dibujo de éstos. En el primer caso, con sólo sentarte en un lugar cómodo, lograr una respiración rítmica y profunda, y disponerte a observar algún mandala de tu elección, puede llevarte a un estado de relajación y te sentirás más alerta ante los hechos que suceden a tu alrededor. El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos.

En el segundo caso, puedes dibujar mandalas o colorearlas. Se recomienda que si estás vinculándote con estas imágenes, comiences por pintarlas. Para ello, escoge un modelo que te inspire, selecciona los instrumentos (colores, marcadores, acuarelas, por ejemplo), y luego instálate en un sitio tranquilo. Puedes colocar música si lo deseas y comienza tu trabajo. Hay técnicas variadas, todo dependerá del tu estado de ánimo y de lo que el mandala que desees pintar te transmita. Si crees que necesitas ayuda para exteriorizar tus emociones, puedes colorearlas de adentro hacia fuera; si por el contrario, quieres buscar tu centro, píntalas de afuera hacia adentro.

Este es un trabajo que puede hacer cualquier persona, sin importar su edad o religión. Es una práctica sencilla que redundará en beneficio personales y en la consecución del equilibrio interno.